Ya en anteriores ocasiones he hablado del más que notable interés del enotorismo, para la cultura del vino,del cava y de la tierra; incluso a veces, creo, es posiblemente la única alternativa válida y eficaz, contra la acelerada presión urbanística y demográfica, y una de las desesperadas soluciones, al deterioro del territorio del Alt y Baix Penedès, en detrimento de la sostenibilidad, y sólo a expensas de un crecimiento demográfico desproporcionado, y a un uso y abuso del territorio, por agentes en los que priman tan sólo, los argumentos económicos, y el enriquecimiento de unos cuantos, al amparo de la especulativa construcción.
La cultura del cava i del vino, se adivina, como una forma creciente de turismo solidario, como un potente motor económico, que, puede contribuir a generar riqueza, más allá de la comercialización y consumo de botellas de cava ó vino...
Puede incluso ser, como un agente mediador y generador de riqueza para las comarcas del Alt i Baix Penedès, y una garantía de preservación del patrimonio natural, revalorizando las viñas como una fuente de turismo naturalista,ecológico y sostenible.
Día a día, de forma imparable, vemos horrendas heridas en nuestra estimada tierra, que va cambiando su verde manto vitivinícola, por otro lleno de fisuras y apología de rutina y ruído.
En el producto interior brut de Catalunya, el turisme, representa hasta el 6%; si tal porcentaje, a través del enoturismo, fuese compartido por el Penedès; significaría sin duda, una potente fuente generadora de riqueza.
El objetivo de futuro es sin duda, que los ingresos derivados del enoturismo, iguales e incluso superen, llos procedente de la comercialización del vino y cava.
En todo este proceso, degenerativo, han de ponerse de acuerdo intereses dispares; pero, quién tiene mucho que decir, es el pagès. No vale que cuatro empresas cuiden la viña y el paisaje. Se necesita lo más esencial, para que todo sea posible y tenga sentido. El pagès, que encuentre sentido a su trabajo... que se sienta remunerado en su esfuerzo cotidiano...que pueda ganarse dignamente la vbida con su trabajo. De no ser así, seguirá cediendo a la presión de los intereses del dinero; abocado sin duda, a vender y malvender, herencias queridas de antepasados volcados en labores que hoy, por desgracia, no permiten vivir ta sólo de ilusiones de antaño y amor a las viñas.